Mostrando entradas con la etiqueta fotografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fotografía. Mostrar todas las entradas

20090927

Una foto


Me han robado mi foto. Yo tenía una foto esperando ser tomada en perfecta armonía con la imagen que reposaba en mi cabeza desde hacía semanas, meses.

Ando por la calle, escucho música. Veo algo interesante y entonces sin dudarlo el móvil aparece en mi mano dispuesto a hacer oficial el lugar de una futura foto, una gran foto... al menos eso espero. El móvil solo puede captar una pequeña parte de mis intenciones, suficiente para mi. A continuación nombro el archivo con la localización de esa foto que ya se está cocinando en mi cabeza. A veces son segundos, unos días, otras el cigarro de la mañana me ayuda recordar las modificaciones que me agradaron la noche anterior. La foto esta lista. En realidad queda un largo proceso para que esa foto pueda llegar a la pantalla de mi ordenador para ser modificada, lo menos posible por supuesto... no soy muy partidario de la excesiva modificación digital.
Ese proceso además implica a muchas personas, especialmente si se desea que la imagen que se tiene en mente quede plasmada en la cámara lo más fielmente y con la mayor calidad posible.

Desde hacía meses yo tenía una foto perfecta esperando ser tomada y ahora me la han robado... han destruido el escenario donde se iba a producir el mágico momento. Todos los días paseaba por delante de ella y me imaginaba cámara en mano disparando sin cesar, cómo hace años cuando empezaba a hacer fotos... ahora todo es más reposado porque todo está mucho más planificado. Veo la foto en mi cabeza antes de hacerla, por eso no necesito hacer más de ocho fotos de cada cambio... antes todo era mucho más anárquico.

La foto nunca llegará a la pantalla del ordenador con el que escribo esta queja, pero permanecerá en mi cabeza por muchos años... tengo la impresión que tardará demasiado en desaparecer por completo de mi memoria.

FB.

20090914

Se acabó el verano


Dos noches seguidas pasando frío me avisan, el verano se acaba... un año más. Este, por suerte, lo pude disfrutar mucho más que el anterior, aunque los sucesivos jamás serán cómo los que precedieron a las sombras de aquel verano al que me refería antes.

El otoño llega pegando codazos este año, pero sigo pensando en los veranos... muy poco en los vividos pues difícilmente se aproximaran a los que que venideros. Mi mente sigue en blanco cuando intento adivinar cómo serán. En cualquier caso vacaciones no siempre es sinónimo de verano, es más para mi casi nunca lo fue. Me encantaba desaparecer en noviembre y escapar a otras latitudes, descubrir otras culturas, aprender de ellas y regresar cargado de historias para escupirlas en cuanto se presentase la ocasión. Ya he mencionado en este espacio mi necesidad absurda de contar historias, de sentirme protagonista... aunque he de decir que esta realidad se va mitigando con el tiempo. No se que me pasa pero tengo la extraña sensación de callar más y hablar sólo cuando se me pregunta. Yo mismo me sorprendo cuando me veo en estas situaciones.

Pienso en esas escapadas no veraniegas, en las que tenía pensadas, mochila al hombro, y cómo una extraña sensación de tristeza inunda mi cuerpo... si, mi cuerpo entero. Con gran pesar me rindo ante la idea de que no podré hacer ese tipo de viajes nunca más, aunque por otro lado hace un año pensaba que nunca dispararía mi cámara nunca más... y, por ejemplo, este otoño se presenta "movidito" fotográficamente hablando.
Son muchos los países que seseo visitar, muchas las fotos que seguro captaría... aunque una terrible certeza lleva demasiado tiempo sobre mi cabeza, recordándome que se acabó viajar haciendo fotos con la vieja cámara manual, en plan guay. Ahora me las tendré que apañar con un buen modelo de compacta, uno que me permita controlar todos los aspectos técnicos de la fotografía... de otro modo no podré hacerlo.

Pero, después de este verano, me resisto a no disfrutar de unos días de mar en los meses en que en calor más aprieta. Al igual que en los momentos en los que el visor esta cerca de mi ojo, este verano en remojo me ha hecho olvidar los dolores que a veces se acentúan de tal forma que tengo que detener mi marcha... y esto no es ninguna metáfora barata de las mías. Literalmente, algunas veces ese dolor crónico mío me dice "párate o no respondo" y bajando la cabeza, sumiso cómo nunca he sido, me detengo hasta que ese dolor tiende a mitigar su control sobre mi. A veces trato de enfrentarme a él: subo la barbilla a lo más alto, aprieto los dientes y continuo mi marcha con paso firme a donde quiera que me dirigiese... pero es entonces cuando el dolor se enfada y arremete con mayor violencia... buff, son momentos difíciles, aunque yo no puedo dar mi brazo a torcer (nunca mejor dicho) ... aprieto más aún los dientes, acelero el paso e intento pensar en momentos agradables que siempre me acompañarán...

En fin, este ha sido un gran verano... no solo estoy orgulloso de mi mano destrozada por las rocas y mi insensatez. También lo estoy por haber descubierto otra forma de burlar al dolor disfrutando con algo que me apasiona... ya van tres:
El sexo, la fotografía y el buceo... y sigo buscando...

FB.

20090706

Pensamientos de hace tiempo


Las fotos que ya no importan siempre se rompen por el lado adecuado en las películas, en un acto instintivo, casi animal, el personaje arranca de ella lo que ya no le interesa dejando en armoniosa rectitud la imagen de la persona que desea conservar consigo. Nunca se equivocan, siempre parecen hacerlo correctamente.

Mi cabeza une fotos, recuerdos, lugares, momentos, infancias casi idealizadas por el paso del tiempo. Pero ella no destruye, recompone a su gusto. Y no creo que éste sea el más real o el más cercano a la razón, esa de la que tanto huyo últimamente en el teatro diario. Reconforta a veces echar un vistazo a toda esa película de cine mudo cuya banda sonora cambia constantemente y sin prejucios... "no me da pena" desacerme de viejas canciones que fueron himnos y que acompañaron tantas experiencias, no las desecho... más bien se eschuchan de una forma diferente.

Todo cambia tan rápido que no tengo tiempo de pensar en los miedos que tanto me han atormentando, antes era peor claro... antes iban acompañados por acordes de queja y noches en vela por el simple hecho de no poder soportar el dolor.
Ahora cada vez me encuentro con más situaciones en las que el dolor, ese dolor crónico al que me sentenciaron los profetas, no existe... El dolor ya no es problema, se convirtió en parte de la rutina, cómo otro engranaje más de la rutina diaria... como ponerse los calcetines todas las mañanas. La putada es que que me estoy poniendo los calcetines constantemente...

Pero también hay situaciones desconcertantes como el hecho de que ya no esté colocado en la linea de salida, de salida de nada digo yo... no quiero saber a donde voy, tampoco quiero pensarlo y esto no significa que no me interese pero vuelvo a los parámetros de antaño. Abrazo de nuevo la tan añorada teoría de la deriva, ridiculizada por muchos, y compruebo lo libre que se siente uno cuando no se tiene ni puta idea de lo que vendrá mañana... Aunque tener las cosas cada día más claras ayuda mucho a ver todo esto... todo esto y todo lo que me rodea. Tanta desidia y lecturas deportivas sin sentido, tanta manipulación mediática y todo lo demás...

He tardado diez años en volver al lugar donde me encontraba antes de emprender un viaje sin guión, un viaje cuyas historias han entretenido a muchas personas... todavía no he conseguido desprenderme de ese absurdo afán de protagonismo al que sigo sin encontrar sentido pero recurro a él como el ex-fumador que siempre tiene escondido un paquete de cigarros por casa...
Mucho más reconfortante esta siendo el encuentro con toda la gente que dejé atrás sin decir adiós y que ahora me me sonríen como si nos nos hubiésemos visto el dia anterior... sus familias, sus negocios, sus vidas, sus problemas... y yo los míos.

Menudo plagio barato acabo de hacer... ya me vale, copiar y encima a un bestseller... bueno, la ocasión lo merecía.

La fotografía ha tomado el mando de mi terapia definitivamente y cada sesión que hago es mejor que la anterior, o eso me dicen mi ojos críticos... de momento no es más que es eso una terapia y no quiero pensar en nada más, lo más importante es que cuando tengo el ojo en visor no siento dolor alguno y por otro lado ahora tengo una misión muy especial. Quiero enseñar a mi primo Edu cómo funciona eso de la luz y sus entresijos, aunque a veces pienso que le falta interés...


Hambre fotográfica... fotografía fresca...




Señor Bonilla.