El otro día fui al médico de cabecera, simple prevención y porque tenía un fuerte dolor de garganta. La doctora, a quien no tenía el gusto de conocer, me recetó que escribiera cuentos infantiles y que dejara de escribir literatura comprometida (nunca hice ninguna de las dos cosas), también me dijo que paseara con la boca abierta, vía de entrada de nuevas sensaciones, y que el estrés que me maniataba lo cambiara no por el conformismo de lo que poseo sino por una visión amable, por la satisfacción de lo que me rodea y de lo que soy. No he seguido sus consejos, o eso creo, pero sí que he dado algún paso importante: acepté la invitación del gran Facundo Bonilla y desde hoy aportaré a este nuestro blog un sinfín de recomendaciones literarias y muchas cosas más que os van a resultar asombrosas, circenses, maquiavélicas, taciturnas, vespertinas…, conmigo os iniciaréis en el malditismo nocturno y en el inocente amanecer, y cómo no, en las monterías, tema que domino y que compartiré con todos vosotros.
Por lo demás, sigo siendo el mismo y sigo sin saber el título que propondré para mi sección, se aceptan sugerencias y todo tipo de regalos. He aquí algunas ideas: “el rincón de Ricardo”, “Los legajos de Ricardo”, “Con Ricardo de montería”, “Ricardo hace la cama a Facundo” y así muchas más. Cuando coja experiencia me crearé mi propio blog, de eso estoy seguro.
Por ser mi primera intervención no os voy a recomendar nada, o sí, os daré la dirección de una página en la que encontraréis material mucho más aburrido e interesante que lo que os ofrece Facundo: www.ubu.com, o si directamente queréis echar de menos ¡Mira quién baila!, sufrid las películas que ofrece este enlace www.ubu.com/film.
Alea iacta est!, habemus tocapelotas
Un saludo, R.P.
Mostrando entradas con la etiqueta malditismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta malditismo. Mostrar todas las entradas
20090218
Suscribirse a:
Entradas (Atom)